Un Viaje en el Transantiago.

Por Juan San Martín
Para Trabajadores adelante


Una de las cosas que siempre me llama la atención cada vez que viajo a Santiago, es ver algo nuevo. En las calles, el trancito, los edificios y su gente. Pero hay cosas que nunca cambian pese a la modernidad. Se peguntara porque digo esto, les voy a contar una experiencia que ha servido para más de una autocrítica a nuestras costumbres y lo mal que se utiliza un medio de transporte que financiamos todos los chilenos.

Por asuntos del sindicato me toco viajar el viernes pasado desde Chillán a Santiago acompañado de un compañero de trabajo. Apenas llegamos a Estación Central nos dirigimos raudos a comprar las Bips. Para trasladarlos desde allí a la plaza de Maipú. En el trámite demoramos aproximadamente una media hora, ya que era la hora de almuerzo y había poco personal en las boleterías del metro. Abordamos el 416 destino a Maipú pasando solemnemente la tarjetita en el escáner del bus. Pero al poco andar nos dimos cuenta que pocos utilizaban el aparatito, inclusive muchos subían y bajaban todo esto con toda naturalidad.

Donde yo vivo todos pagan el pasaje de la micro independiente sea oficinista, obrero o estudiante. Y créanme que el sistema de locomoción de provincia es bueno y lo más importante, es sustentable. Me parece que no es posible que el sistema de transporte santiaguino no se haya ajustado a nuestra idiosincrasia y costumbres que lamentablemente no son las mejores.

Promesas electorales

Por Juan San Martín.
Sindicato 2 de CIC

Una de las cosas que más molesta de los políticos es utilización de las aspiraciones de los trabajadores con el objetivo de captar votantes en época de campaña electoral. Hace unas semanas atrás el abanderado del oficialismo saco a la arena el postergado proyecto de la negociación colectiva. Incluso lo utilizo contra su principal adversario político.

El hecho es que el año pasado se anuncio con bombos y platillos. Que se enviaría al parlamento el mítico proyecto de mejoramiento de la negociación colectiva y fortalecimiento de la organización sindical. Que dejaría a nuestro país en materia laboral a la altura de los países industrializados. Pero a poco andar y con una crisis económica encima solo se quedo en buenas intenciones.

El discurso que se le dio al tema es el mismo de hace unos treinta años. “Hay que buscar un tiempo propicio para ello”. Pero estamos en época de elecciones y el mundo político tiene muy claro que no puede seguir postergando a más de siete mil millones de trabajadores. No debemos olvidar que Chile firmo el tratado de la OIT de Trabajo Decente, el cual incluye el derecho de todos los trabajadores a organizarse y negociar colectivamente. Derecho que solo el 4% de los trabajadores chilenos puede acceder. Algo contraproducente de un país que muestra al mundo una imagen de moderno, participativo y que protege los derechos de las personas.